<home
nodos que la integran | actividades | contactarse

descargar en formato Word>

Redes Metaconcientes
por Santiago Ortíz

 

“Eu não vi capoeira nascer, eu só vi os mais velhos falar”, cantiga

 “Capoeira é um jogo de perguntas e respostas através de movimentos”, mestre Carlos Xexeu

 

Parte I

 

Como ocurre también con ciertas músicas que nacieron de la emigración y la inmigración, existe polémica respecto a dónde surgió la Capoeira (palabra de origen americano tupy-guaraní): ¿África o Brasil? Quizá el problema esté en la pregunta, tal vez no hay un dónde. La Capoeira, como muchas de las más ricas expresiones culturales, incluyendo el nacimiento y la transformación de lenguas, mitos y músicas, surge del desplazamiento de pueblos, del contacto con otros anfitriones, del viaje, del cambio, del desplazamiento. Así que una respuesta, al menos posible, al dilema, es que la Capoeira no nace en uno u otro lado, en África o Brasil, sino que surge del viaje -forzado y brutal- de uno al otro.

 

He tenido la suerte de presenciar el viaje de regreso: la Capoeira entrando en África, a Cabo Verde, el país africano –archipiélago de diez islas- más cercano a Brasil, y por donde pasaron una gran parte de esclavos en dirección a New Orleáns, las Antillas, Cartagena (Colombia) y algunos puertos de Brasil…, la capoeira llegó con fuerza hace unos tres años, de la mano del mestre Carlos Xexeu.

 

En este breve período la capoeira, arte marcial y danza a la vez, se ha consolidado y extendido por lo pronto en la isla de San Vicente. La practican principalmente niños y adolescentes, algunos entre ellos de sólo 5 años de edad. Entre los que llevan más de un año practicándolo algunos tienen un nivel elevado y unos cuantos ya enseñan (con supervisión del mestre) y serán capoeiras profesionales. Con el paso de los años este pequeño y pobre país exportará capoeiristas.

 

Desde el momento en que vi tantas personas con tan alto nivel practicando capoeira, y supe que se practicaba desde hacía sólo tres años me hice la siguiente pregunta de índole general: cómo era posible que el conocimiento de una sola persona pudiese trasmitirse en tan breve tiempo, a tanta gente, y con tal profundidad. Un capoeira de nivel medio (habrá ya unos treinta de ellos en Cabo Verde) sabe, entre otras cosas:

 

-un elevado número de ataques y defensas, y los elabora con gran estilo.

-reconocer a gran velocidad los ataques y las defensas de un oponente.

-códigos de comportamiento de compañerismo y jerarquías que se manifiestan especialmente en la roda, el espacio y tiempo para jogar todos juntos.

 

-interpretar música, tocando: pandero, cencerro doble, tambor y berimbau (un instrumento percutivo y de cuerda), además de saber un gran número de canciones. Hay que añadir que el orden y la intensidad de la interpretación depende de códigos sutiles que están en función de las jerarquías y de los distintos tipos de celebraciones y rodas. EL berimbau “habla”, dirige a músicos y capoerias en la roda.

 

-relatos míticos e históricos, historias de mestres fundadores, y, por supuesto, la historia fundamental de la capoeira: el arte marcial que se disfrazó de danza -y fue danza- con el cual los esclavos negros se emanciparon en Brasil. Esta narrativa hace parte de los nombres de las jerarquías que a su vez se refleja en el color y trenzado de las cuerdas que los capoeiras llevan al cinto: escravo, fugitivo, kilombolas, vagante, liberto.. El capoeria debe ser un buen narrador, saber trasmitir el alma de su arte, su historia. Ocasionalmente  los grupos de capoeira llevan a cabo una muestra de danza y acrobacia a la vez que narra y representa esta historia de liberación.

 

Hay también hay una gran transformación física y motriz que se manifiesta en fuerza, elasticidad y rápidos reflejos.

 

A simple vista la distribución de expansión del conocimiento parece que ha seguido un comportamiento de crecimiento tipo exponencial. De mi experiencia personal, entre otras cosas como profesor, puedo decir que algo así es excepcional.

 

clase nocturna de capoeira en la calle

 

Éstas son algunas de las razones, simples aproximaciones, por las que creo la capoeira se extendió de tal forma en la isla:

 

Al tener raíces africanas, la Capoeira resurge más que surge, como una planta podada que no murió. Estaba, digámoslo así, en la ‘memoria genética’, en el sentido de que los conocimientos pueden ser trasmitidos generacionalmente de forma no explícita.

 

Aquí en Cabo Verde, como en Brasil, niños sin hogar van gratis a las aulas de capoeira; el mestre les dedica especial atención (varios de los grandes mestres fueron meninos da rua). Muchos de ellos no asisten a la escuela y encuentran así un espacio de socialización, una práctica, un aprendizaje, etc… a largo plazo esto explica también la extensión de la capoeira a nivel mundial. Es una “estrategia” de expansión similar a la de ciertas prácticas e instituciones religiosas; la palabra estrategia la pongo entre comillas porque, como expresaré más adelante, puede responder a una operatividad optimizada de forma no necesariamente conciente.

 

mestre Carlos Xexeu con niños capoeiristas

 

Esta labor social se refuerza además por mensajes de lucha contra el SIDA, invitación a los niños a asistir al colegio, representaciones en las que se reúnen donativos, actividades coordinadas con colegios e instituciones. Con lo cual esta práctica tiene buena aceptación general en la comunidad. Hay, por supuesto, un mensaje constante respecto a que la capoeira no es un arma, no debe promover violencia (en lemas como “la mejor defensa es evitar el enfrentamiento”).

 

La capoeira, especialmente la capoeira Angola, una modalidad más tradicional, requiere una compenetración física, mental y rítmica entre dos personas. La atención de cada uno se dirige tanto al propio cuerpo como al del oponente, que debido a su especularidad se convierte en uno mismo (esta especularidad se ve reflejada –valga el juego de palabras- en el hecho de que el mestre imparte el aula de frente, e invita a la mimesis de movimientos, a hacer con el lado derecho lo que él con el izquierdo). Una de las bases de esta práctica es que un capoeira se introduce continuamente en los espacios abiertos que deja el oponente (hay aquí una ruptura de la mimesis, una anti-simetría), complementándose el uno al otro de forma repetida y continua. Es una danza rebozante de sexualidad, en un sentido amplio y sin género. De esta forma los conocimientos de la capoeira son compartidos, trasmitidos, de forma profunda al menos en esta escala que abarca dos personas. La práctica comprende la trasmisión (como en el aprendizaje de una lengua).

 

Durante las clases de capoeira, así como por fuera de ellas, cuando los estudiantes practican (de noche, en la playa, por ejemplo), los más avanzados ayudan a los principiantes y a los niños a perfeccionar movimientos, a agregar nuevos, a evitar algunos errores, a calentar el cuerpo y estirar… Así, la transmisión adquiere una mayor dimensión. Poco tiempo después la persona a quien le ayudaron con un movimiento tendrá el impulso de enseñarlo a otro. Ocurre que algunos capoeiras no ascienden de jerarquía debido a su buen desempeño, para que puedan apoyar y enseñar a los compañeros que vienen de jerarquías inferiores. Esto puede ocurrir por voluntad del mestre o por voluntad del capoeira.

 

Fenómenos similares se dan en varias prácticas humanas, este caso está respaldado por el hecho de que las jerarquías de la capoeira culminan en el mestre, en aquel que no sólo domina las técnicas sino que domina la técnica de trasmitir las técnicas. Llegado a cierto nivel los estudiantes comienzan a volverse profesores, o al menos asistentes de los profesores. Esta labor no la toman como una actividad paralela sino central. Puede ser la prueba más importante del capoeira que ha decidido dedicar su vida a esta práctica. Es común ver capoeiras de alto nivel acompañando musicalmente una clase que el mestre da a niños, observando atentamente las técnicas de transmisión de conocimiento.

 

Estas técnicas son además sofisticadas, van más allá de la mímesis o imitación. Comprenden juegos de reflejos y también de asociación y disociación de reflejos motrices y lingüísticos. En uno de estos juegos hay que obedecer órdenes que se contradicen con lo que hace el cuerpo de quien las da. Ocasionalmente hay festejos, como en el último aniversario de la fundación de la asociación fundada por el mestre Carlos Xexeu, Libertad de Expresión, en donde hay danzas y actividades especiales. Una de ellas consiste en tender una gran tela y proyectar la sombra de capoeiras avanzados jogando o danzando de forma más libre. Los niños y capoeiras de menor nivel observan entonces los movimientos en su forma más pura, a través de los contornos, jugando, por ejemplo a reconocer a sus compañeros por su forma particular de moverse, danzar y gesticular.

 

He comentado algunas de las dinámicas de expansión de conocimiento desde el interior de la capoeira, ahora me referiré al entorno particular.

 

En el caso de Cabo Verde hay varios aspectos que vienen a contribuir con la facilidad con la que la capoeira ha penetrado. Este pequeño país no sólo es joven en el sentido moderno –se independizó en 1975- sino que hace sólo unos pocos siglos que estas islas están pobladas. El idioma oficial es el portugués, que se utiliza como lengua vehicular, y la lengua familiar es el criollo cabo verdiano, o mejor, variaciones de criollo cabo verdiano (varía en cada isla). Es, como otros criollos que hay en África y en el Caribe, una lengua recién nacida, es decir, una cultura recién nacida. Las lenguas criollas nacieron como una necesidad de comunicación entre esclavos a los que se les prohibía hablar su lengua natal o entre los que hablaban lenguas diferentes ininteligibles. Se supone que en la primera etapa del surgimiento de una lengua criolla se genera una estructura de comunicación denominada pidgin, que es del máximo interés para lingüistas ya que allí pueden evidenciarse rasgos lingüísticos universales, las bases, incluso, de toda lengua. A partir de ese momento se empieza a crear una lengua asimilando estructuras y vocabulario de la lengua de los amos y de las lenguas de los esclavos. Como ha pasado tan poco tiempo en la escala temporal de la historia de las lenguas, el criollo todavía tiene una enorme facilidad para asimilar elementos externos, lo cual implica o de hecho es lo mismo, las culturas de lenguas criollas son más abiertas a incorporaciones externas.

 

La historia de Cabo Verde, en particular, es en gran parte una compilación de diferentes pueblos que pasaron y se quedaron o que aportaron influencias. Por aquí pasaron portugueses, ingleses y españoles traficando esclavos, de paso o con el ánimo de colonizar. Estos esclavos venían de toda África, trayendo con ellos una diversidad genética y cultural enorme. Con el tráfico de esclavos llegaron por supuesto las naciones europeas ricas del momento y algunas se mantuvieron presentes por más tiempo. Los franceses, por ejemplo, tienen aquí una gran influencia cultural, fortalecida por la vecindad con Senegal. Los senegaleses llegan ahora a vender telas y gafas para el sol, pero también a enseñar el Wolof y a tocar el djembé. Políticamente hay una identificación que se generó con Guinea Bissau en los tiempos en que ambos fraguaban su independencia de Portugal. Luego hubo acercamientos con países comunistas y participación de la lucha en Angola, de donde se generó también una relación con Cuba (muchos cabo verdianos fueron a estudiar allí y volvieron, y algo similar ocurrió con la entonces Unión Soviética). Geológicamente, en cambio, la unidad se da con las ilsas Azores y con las islas Canarias: todas ellas forman la Macaronesia, afloraciones de una misma formación volcánica; esta identificación parece no tener implicaciones culturales pero esto puede cambiar, ya que entre sí comparten algunos grandes retos como la administración del turismo y la protección de un medio ambiente similar debido a las condiciones geobiológicas. Los ingleses pasaron en el siglo XX, dejando algunas construcciones y la afición por el deporte. Los surafricanos construyeron el aeropuerto internacional de la isla de Sal, mientras que la China comunista negoció la construcción de grandes edificios gubernamentales a cambio de alojar presos. Los chinos ahora, como en muchas partes del mundo, poseen varios comercios -y aquí imponen en gran parte la moda-. Los portugueses siguen influenciando y dejaron una estructura burocrática que se mantiene casi intacta. Los italianos comienzan a venir en mayor número y pronto se construirá una little italy. Por los puertos pasan marineros gallegos, canarios, escandinavos, tailandeses, ecuatorianos y de otras partes del mundo. Además de las mornas y coladeiras, las músicas tradicionales de éstas tierras, se oye el souk martiniqués y poco a poco se impone también el hip-hop. En febrero se celebra el carnaval igual que en Río, y en el cual se baila samba; la influencia brasilera se deja sentir también con mucha fuerza en la audiencia que tienen sus telenovelas, y ahora también, en la llegada de la capoeira.

 

 

Parte II

 

Las descripciones anteriores, un vago ejercicio de aproximaciones sociológicas, parten por supuesto de una experiencia directa. Como inmediatamente quedará patente, he hablado de la Capoeira en el contexto de Cabo Verde con el fin de presentar y tratar algunos temas que se han convertido en protagonistas en el diálogo de las ciencias y las humanidades occidentales, pero que muy ocasionalmente se tratan, de forma explícita, en relación a contextos no occidentales.

 

La topología red se ha convertido en un tópico paradigmático de las formas de organización en todas las ciencias, en las matemáticas, en los discursos sociales y en las artes. La red es estructura o patrón protagonista en el diálogo presente de la cultura occidental. Es un concepto dinámico en el sentido en que no engloba únicamente un imaginario estático de sistema organizativo sino que involucra procesos de trasmisión y flujo.

 

Las razones por las cuales las redes se han convertido en una metáfora formal recurrente son varias y se centran en dos pilares:

 

-El auge de la biología sobre la física como antonomasia científica, y, en particular de la genética y los estudios del cerebro.

 

-El surgimiento de una estructura de amplio alcance cultural y económico contenedora y trasmisora de diálogo basada en tecnologías occidentales de comunicación y almacenamiento y procesos de información: internet.

 

Ambos auges resultan interesantes y ameritan cada uno un tratamiento profundo que aquí no haré. Señalaré simplemente que en torno a estas dos transformaciones recientes hay un gran número de fenómenos y epifenómenos que tienden entre sí una red compleja de relaciones.

 

La importancia que han adquirido las redes genéticas en los estudios genéticos, es decir, el enfoque que se da ahora a la interacción molecular, tiene una resonancia particular en internet en donde se replican parcialmente las interacciones genéticas con transmisión de información y búsquedas de segmentos de información genética en la red, rastreando con aplicaciones bionformáticas servidores de distintos laboratorios y centros de investigación genética, en búsqueda de segmentos iguales y compatibles con el ánimo de completar genomas de especies o información sobre redes genéticas. Si tenemos en cuenta que hemos entrado en una época en donde el conocimiento genético puede ser aplicado para modificar organismos genéticamente, entonces podemos identificar una doble resonancia bidireccional, una especularidad o comunicación entre estas dos formas de red, pero también con las redes cerebrales individuales y las redes culturales de una sociedad cuyos miedos y esperanzas promueven estos estudios y se nutren de ellos de distintas formas, tocando fuertemente, entre otras, las redes del lenguaje, lo oral y lo escrito.

 

Es así como efectivamente nos encontramos con que hoy en día se habla y se escribe, más que nunca, sobre redes.

 

Y si bien señalo estas redes paradigmáticas, más aun, antonomásicas, las redes genéticas e internet, elementos relativamente novedosos, las redes siempre han existido y manifestado en todas las capas, escalas y contextos de lo físico, lo biológico y lo cultural.

 

La razón por la que internet se ha convertido en la metáfora predilecta de red en términos de trasmisión de información y circulación cultural no es por que en sí constituya un ejemplo particularmente rico sino porque constituye un ejemplo particularmente evidente. En internet los intercambios de información pueden ser identificados de forma atómica: abro una página, envío un mail, descargo un archivo, modifico un blog, interactúo con una aplicación….

 

El imaginario de red, que tiene asociado un grafo de nodos y relaciones, simpatiza enormemente con la estructura efectiva de internet, que finalmente puede ser modelada como un enorme –pero finito- grafo de nodos y relaciones.

 

Todo esto son simplificaciones, necesarias por otro lado para poder anteponer un punto de partida y entender el concepto de red como algo mucho más rico y sin duda interesante.

 

El siguiente esquema muestra un grafo o esquema de red con algunas pocas centenas de nodos, con una distribución espacial esférica y en donde las relaciones se establecen entre nodos cercanos. Es un esquema de red que incluso para internet resulta tremendamente simple. Esta imagen, hace unas pocas décadas era básicamente abstracta, hoy por hoy existe un abanico de posibles contextos que la imagen nos sugiere.

 

una esquema de red, ¿qué sugiere?

 

Uno de los primeros pasos que se pueden dar para enriquecer el concepto de red es añadiéndole comportamiento, esto es, teniendo en cuenta modificaciones en el tiempo. Una red trófica por ejemplo, se puede pensar inicialmente como un esquema estático: una ecología en donde se establecen relaciones potenciales alimenticias en donde dos organismos se relacionan si uno de ellos es alimento potencial del otro. Pero también es posible activar en el tiempo este tipo de red teniendo en cuenta por ejemplo dinámicas de poblaciones, en donde de hecho las extinciones, por poner un caso relativamente simple, modifican la estructura del grafo.

 

Asimismo las redes neuronales, que simulan procesos de aprendizaje, son otro ejemplo de redes definidas de forma dinámica.

 

En el anterior ejemplo hay una estructura (una red estática) que se mantiene fija en el tiempo, lo cual ya de entrada marca una diferencia fundamental con el cerebro, que visto como red modifica constantemente su estructura relacional.

 

Un organismo viviente puede ser entendido desde un discurso de red. No se trata aquí de intentar modelar un esquema estructural, por demás imposible de realizar. Más bien es interesante basarse en un lenguaje dinámico propio del paradigma red, para proponer así un acercamiento distinto al concepto de la vida.

 

 

Esto fue lo que hicieron Humberto Maturana y Francisco Varela, quienes plantearon una aproximación a lo viviente basada en una idea de patrón de intercambios de información entre un interior y un exterior aunque no perfectamente distinguibles ni completamente estables, acompañado de la capacidad de un auto-mantenimiento (autopoiesis) de la estructura, o, al menos, de alguna estructura en todo caso relacional. En su planteamiento, el entorno del organismo tiene un rol igual de importante que el individuo. El proceso de intercambio de sustancias y de información es lo que ellos denominaron cognición, dando a entender así que toda forma de vida es inteligente en el sentido en que se relaciona de forma compleja con el entorno, como queda claro en la afirmación: “los sistemas vivos son sistemas cognitivos y el proceso del vivir es un proceso de cognición. Esta afirmación es valida para todos los organismos, tengan o no sistema nervioso“ (Maturana, 1970) El cerebro es un órgano especializado en algunos aspectos de este intercambio, pero aun en los organismos que no poseen cerebro, la complejidad del intercambio físico, químico, energético y de patrones organizados que contienen información, es tan complejo, que se puede pensar que cualquier organismo vivo es en sí mismo una especie de cerebro, una entidad cognitiva. El organismo no se define por sus componentes físico-químicas, porque de hecho éstas no son estables al interior del organismo como si lo son en un cristal, y porque, más aún, es más importante para el organismo el intercambio con el entorno de materia o de energía que la propia materia o energía. Un organismo es entonces esencialmente un patrón dinámico de organización, una red, que incluye la capacidad de mantener aspectos de su estructura intercambiando materia, energía e información con el entorno.

 

Maturana y Varela fueron más allá que plantear y desarrollar una nueva mirada a lo viviente, y desarrollaron un modelo, una máquina abstracta matemática, que poseía las cualidades principales ya nombradas. Este artefacto matemático, modelado en un ordenador, es un autómata celular algo complejo que mantiene una “membrana” semi-estable administrando flujos de información entre el exterior y el interior definido por la membrana. Si bien la estructura no es siempre la misma, hay una cohesión estructural, un automentenimiento, que mantiene sus propiedades fundamentales. Sin entrar en mucho detalle, basta decir que un autómata celular es un modelo matemático que se basa en un tipo de red muy simple: una rejilla, en donde los nodos obedecen a reglas de cambio de estado en función de los estados de sus nodos vecinos (típicamente 8). El modelo de Maturana y Varela es entonces una red compleja que emerge desde más simple con reglas de estados simples.

 

 

Parte III

 

Maturana y Varela plantean un puente entre lo biológico y lo cultural. Hay muchos otros, por supuesto. Destaco algunos, bien sea por su importancia, su popularidad o su pertinencia para este texto.

 

Las investigaciones que muestran las estrechas e interesantes relaciones entre la genética humana y las lenguas, definen un campo interdisciplinario muy útil para el rastreo filogénico biológico y lingüístico. La reconstrucción de un esquema de nacimiento y mutua influencia que recopile la historia de las lenguas de la humanidad se coayuda con la reconstrucción de un esquema de nacimiento y mutua influencia de los pueblos y de las variedades genéticas humanas.

 

El concepto de meme, acuñado por Richard Dawkings en su popular libro El gen egoísta plantea cómo las ideas se ven sometidas a procesos de selección, replicación y mutación, y, de forma paralela a la sugerencia principal de libro, que es que los cuerpos de los organismos vivos son los vehículos de transporte y eventualmente de intercambio de los genes -los auténticos replicadores-, las ideas usan nuestras cabezas para desplazarse y reproducirse.

 

El materialismo cultural representado por el conocido antropólogo Marvin Harris establece correlaciones entre hábitos, economía, tecnología, producción material y simbólica y entorno, mostrando como la cultura es útil para descubrir factores de eficicencia en términos de alimentación, gasto energético y reproducción, es decir, necesidades biológicas.

 

El darwinismo social es un enfoque tremendamente impopular que relaciona cultura y evolución desde un punto de vista neodarwiniana centrado en las narrativas de lucha y competencia, aplicadas a las prácticas y –mal entendidas- “razas” humanas. Sus postulados llegaron a servir como argumentos para el razismo y la eugenesia. Parte de percepciones preconstruidas de la naturaleza, la evolución por selección y el hombre. Nombro este ejemplo porque posee un aspecto interesante sobre el que volveré: puede ocurrir que un proceso típicamente espontáneo y emergente sea identificado y expresado intelectualmente (en este caso por la ciencia), y que de ello se desprenda una actitud que intente, concientemente, promover el mismo proceso al interior de una comunidad. Es así como a principios del siglo XX, en Estados Unidos, hubo un proceso de selección artificial humana para la reproducción basado en interpretaciones de los entonces recientes planteamientos de la evolución por selección natural. El uso del lenguaje y los valores asociados adquieren así un peso dramático. Si, por ejemplo, entendemos que la palabra evolución implica la transición de un estado peor a otro mejor, las consecuencias de la popularización de una teoría que trata de la evolución pueden ser radicales. Para el caso planteado es necesario aclarar que en el contexto de la vida no hay ninguna aquiescencia ni sustentación biológica por la cual un organismo sea mejor o peor.

 

La antropología ecológica, más reciente y en muchos puntos opuesta al darwinismo social –y por otro lado próxima a algunas ideologías feministas-, estudia la relación entre hombre y entorno, y lo hace desde un punto de vista holístico y de red, evitando el reduccionismo y centrado en los aspectos relacionales.

 

Los pueblos se adaptan al entorno y sus lenguas poseen información profunda acerca de aspectos ecológicos del entorno con el que cada pueblo se relaciona. Esta constatación ha dado nacimiento a la ecolingüística, que estudia y resalta el hecho de que la pérdida de diversidad lingüística es interdependiente con la pérdida de diversidad biológica.

 

Desde hace mucho, sino es que siempre, cultura humana y vida han sido relacionadas, basta observar la raíz de la palabra cultura (¡y la raíz de la palabra raíz!).

 

En realidad todo proceso cultural interesante puede ser asimilado a la vida en muchos sentidos, estableciendo un tipo de relación que es identificar equivalencias estructurales dinámicas, patrones de comportamiento formalmente comparables. No es necesario una gran teoría para ello, basta definir un contexto específico en donde desarrollar metáforas y comparaciones; jugar con el lenguaje.

 

Para ejemplificar esto retomaré los temas planteados en la primera parte del texto, la capoeira y la forma en como ésta se desplaza y reproduce como conjunto de narrativas y de técnicas.

 

¿Cuando escribo una frase cómo la capoeira se desplaza a África a qué me estoy refiriendo con la capoeira ? Me puedo referir: al conjunto de personas que la practican; al conjunto de actividades que se dan en el presente en torno a esta actividad; al conjunto de actividades actuales e históricas; al conjunto de técnicas de esta práctica; al conjunto de técnicas y el conjunto de narrativas; la unión o la intersección de algunos de los conjuntos que acabo de mencionar… Quizá no es tan necesario especificar, de la misma forma que en la mayoría de los casos tampoco es necesario ser muy específico respecto a qué nos referimos cuando hablamos de una persona en particular (¿a la materia que lo compone?, ¿a su forma habitual de comportarse?, ¿a como se ha comportado hasta ahora?, ¿a los sucesos que a esa persona le han ocurrido?, ¿a las fáciles etiquetas que ubican a esa persona en las estructuras sociales?…). En la misma línea de reflexión, un proceso cultural, así como un organismo viviente no son sólo el conjunto de personas inscritas en él, en el primer caso, y no es sólo el conjunto de moléculas que lo componen, en el segundo. Tampoco es sólo el desplazamiento de información, en ambos casos. En uno y otro caso podemos referirnos a un patrón cultural y a un organismo viviente sin necesidad de establecer límites precisos, ni practicar reduccionismos intentando identificar las partes componentes.

 

Imaginemos un grupo bailarines de ballet practicando una obra. Siempre es posible innovar y ser creativo en aspectos interpretativos, aún en una práctica tan tradicional; uno de ellos decide efectivamente innovar utilizando patines. Lo más probable es que compañeros y profesores no admitan aquello como ballet clásico y no acepten su incorporación (otras danzas quizá sí lo hagan). En general ninguno de los participantes de una práctica cultural tiene a disposición un manual con indicaciones técnicas al que se deba dirigir para confirmar que el uso de patines no está incluido en la definición de esa práctica; las personas, simplemente lo saben, ya que todo valor cultural comprende también información acerca de sus propios límites, un sistema de cohesión.

 

Este sistema puede ser imaginado (en el sentido en que se le puede asociar una imagen) como una membrana en torno a la práctica cultural. Ahora bien esta membrana no es rígida, pero evita cambios excesivamente rápidos que llevarían a la desaparición de la práctica debido a un pérdida de identidad, una dispersión  o confusión lingüística, y que impedirían transformaciones más lentas que en muchos casos sofistican los aspectos técnicos de la práctica. Esta membrana no es aislante. Las expresiones culturales no pueden ser aisladas ya que de hecho adquieren todo su sentido en la interrelación con las personas, el medio geográfico, y toda otra expresión cultural. Esta membrana imaginada opera más bien como mediador de intercambio de información. De esta forma, en las cercanias de las fronteras de las expresiones culturales, es decir, en los puntos en donde el sistema de contingencia entra a operar, se pueden dar interferencias y mixturas con otras prácticas, recombinaciones y génesis de nuevas prácticas (del teatro y la música surge la ópera, de la práctica de un instrumento musical de cuerda surge la práctica del tiro con arco, o viceversa…). Estos procesos se dan en paralelo con el lenguaje. Es de hecho el lenguaje el que bautiza y da la bienvenida a una nueva práctica. La aparición de un nombre que engloba una nueva práctica puede ser la razón por la cual esa práctica sobreviva.

 

La membrana en torno a una expresión cultural opera entonces de forma muy similar a las descripciones de Maturana y Varela: define a la vez un interior y un exterior pero media y promueve intercambios de todo tipo con el contexto en el caso cultural. Para hacer más evidente la comparación, podemos imaginar también que las moléculas y átomos, en el caso de un organismo viviente tienen su equivalente en las personas físicas en el caso de lo que a partir de ahora ya puedo llamar también organismo cultural. Pasados los meses, en el caso de un mamífero, los átomo y moléculas son otros; la estructura organizativa del animal también ha variado pero de forma leve. Pasadas unas décadas en el caso de una práctica como por ejemplo algún deporte moderno, el conjunto de personas inscritas también se modificó casi completamente, mientras que su estructura varió levemente.

 

(Supongamos que pueda existir una práctica cultural que comprende como valor más importante la lucha contra cualquier sistema de contingencia identificable en su interior. Esto genera entonces un desequilibrio que lleva a sucesivas rupturas… Con el tiempo, estas sucesivas rupturas se convertirían en el aspecto evidenciable fundamental de esta práctica, su sistema de cohesión. Y esto llevaría inexorablemente a una contradicción: cualquier intento de romper con el sistema de cohesión sólo podría consolidarlo. Este breve relato puede ser una simplificación de la historia del arte moderno occidental en el siglo XX, y la situación asfixiante a la que llegó.)

 

Tanto en lo biológico como en lo cultural se pueden identificar organismos en escalas muy diferentes, para las cuales el lenguaje nos permite ciertas aproximaciones: la biosfera, una especie, una comunidad, un individuo, una célula; el arte, la música, el flamenco, una bulería, un cantante…

 

Un organismo cultural hace parte o se intersecta con otros organismos culturales, además de contener a su vez otros, cada uno con sus membranas y sus flujos de intercambio, en el sentido planteado.

 

La capoeira, por ejemplo, se puede inscribir en parte o completamente en categorías como por ejemplo: danzas tradicionales, arte marciales no orientales, prácticas americanas de raíces africanas, cultura bahiana, rituales de trance de origen africano, deporte, arma, terapia…

 

Continuando con un ejercicio de construcción metafórica de imagen en torno a expresiones culturales como organismos, imaginemos una gran mancha o plasma: la capoeira. Su geometría es particular: su mayor masa se ubica por supuesto en Brasil, principalmente en torno a Bahía, pero en casi todas las demás ciudades brasileras hay también mancha. Pero también en torno a ciudades de mediana y gran escala en otras partes del mundo hay mancha. Con lo cual la geometría de este espacio no es conexa, es un fractal de regiones grandes en torno a las cuales hay regiones más pequeñas, en torno a las cuales hay regiones aún más pequeñas… Ahora añadimos la escala temporal a nuestra imaginación y retrocedemos el tiempo hasta llegar al nacimiento de la capoeira: vemos como en el proceso esta gran mancha esparramada se contrae y se va pegando hasta volverse más pequeña y conexa, y hasta volverse algo así como un punto, quizá del tamaño de una ronda de personas en torno a una fogata. Ahora volvamos casi al presente, tres años atrás. Un punto se desprende de la mancha principal, viaja unos kilómetros en el Atlántico y para en una pequeña isla, y en tres años se ve como surge allí una nueva mancha que llega a cubrir toda la isla. Si la textura y color de la mancha expresa aspectos propios de la práctica cultural en determinadas regiones, esta nueva y pequeña mancha tendría sus cualidades particulares. Propongo ahora un ejercicio de proyección, del tipo que realizan algunos modelos computacionales para predecir comportamientos. Supongamos que la capoeira se esparcirá con fuerza por toda África, o al menos en su costa occidental subsahariana. En nuestra película de animación imaginada veríamos como de la mancha de la isla se desprenderían otros puntos que llegarían a la costa Africana, en donde esos puntos se convertirían en manchas que crecerían y de los cuales surgirían otros puntos, etc…

 

La imagen-movimiento que planteo es orgánica y armónica con el imaginario de lo viviente, sobre todo en su forma de desplazarse y en su replicación, en la forma en que tiende su manto fractal. La descripción especulativa de este posible viaje cultural no difiere mucho de cómo el maíz entró a África desde América, hasta convertirse en una amplia región en alimento base. Los viajes de los pequeños puntos recuerdan también las largas travesías de las semillas de árboles envueltas en vainas helicoidales, o tan ligeras que el viento las arrastra varios kilómetros.

 

Y si pensamos en internet, y en su expansión mundial, la metáfora visual también aplica. En este caso los movimientos, vistos con lupa de gran aumento, son desplazamientos puntuales (aparición de nodos) que se representarían como puntos que aparecen y desde los que se tienden hilos hacia otros puntos. Pero visto a escala global, el número de puntos e hilos es tan grande que la imagen se percibe de forma continua y también orgánica (de nuevo la mancha). El número de nodos y conexiones que existen y que constantemente aparecen y desaparecen es tan grande que la complejidad de la red ha llegado a un punto en el que ya no es apropiado pensar en nodos y conexiones sino en flujos continuos y polimorfos. Sin embargo, si se compara esta red a la que forman las bacterias a nivel global, intercambiando información genética (y modificando drásticamente el entorno), la complejidad de internet resulta nimia desde todo punto de vista. La cantidad de información (en este caso genética) que las bacterias hacen circular a nivel planetario supera ya no sólo a internet sino a toda la trasmisión de información cultural humana. Esta reflexión resulta más interesante si se tiene en cuenta que la información genética de un organismo no sólo lo describe a él y el proceso de su constitución, sino también la relación que éste tiene con el entorno, algo implícito en ideas antes planteadas, y que los entornos de las bacterias son increíblemente variados ya que se alojan, entre otras partes, al interior de una gran cantidad de otros organismos vivientes –de forma parasitaria o simbiótica-.

 

Continuando con las comparaciones entre el comportamiento de organismos culturales y organismo vivientes, en la descripción de la transmisión de información en la capoeira resalta el hecho de el ciclo de aprendizaje de conocimientos culmina con el aprendizaje de técnicas de enseñanza (que incluye por supuesto la enseñanza de técnicas de enseñanza). Intentando sintetizar o esquematizar, se trata de una estructura de información, en donde una parte de esa información es una metodología de la trasmisión de toda la información. Algo muy parecido podemos comentar de un organismo viviente, que al interior de una de sus células, o en su única célula, se alberga una cadena de ADN, que contiene la información casi siempre completa del organismo, incluyendo el sistema por el cuál éste trasmitirá esa información o una parte de ella. Para los dos casos, el cultural como el biológico, esta descripción es excesivamente esquemática y simplista. Lo importante es entender que estamos ante sistemas de transmisión de información que se asegura de su continuidad debido a que el propio sistema de trasmisión está descrito, de algún modo, al interior de la información.

 

En ambos casos:

 

· la transmisión de la información modifica la información en mayor o menor medida. Se da entonces la posibilidad de la aparición de innovaciones.

· algunas innovaciones tendrán éxito, serán asimiladas y posteriormente trasmitidas; otras no.

· de forma inversa habrá innovaciones en el entorno respecto a entornos espaciales o temporales distintos. Entonces se dará lugar a arcaísmos, aspectos que desaparecerán y no serán trasmitidos.

· la transmisión puede darse diversas veces, dando lugar a una replicación que tiene la posibilidad de extenderse, de aumentar el número de células, organismos o personas, según el caso, ´poseedoras´ de la información.

· este proceso tiene límites, no hay espacio, materia, o número de personas infinito, hay límites cuantitativos de contenedores de información. Esto lleva implícito algún tipo de selección.

· una comunidad contiene más información que un individuo –podemos llamar a la información contenida en una comunidad bagaje-.

· La información entre individuos se recombina, y si se diera el caso de encontrarse dos comunidades, la información de los dos bagajes se recombinaría dando lugar a un bagaje más amplio.

· La recombinación de información da lugar a innovaciones con éxito y a otras sin éxito.

 

Creo que está clara la comparación, se trata de una argumentación que muestra como puede ser conveniente mostrar algunas expresiones culturales como estructuras dinámicas equiparables a un ser vivo. Como último comentario en este sentido, en el relato de la llegada de la capoeira a Cabo Verde hice hincapié en cómo había un esfuerzo grande de integración a la comunidad, para no sólo ser aceptada esta nueva práctica sino vista como algo claramente positivo. Alejando otra vez la mirada y volviendo al lenguaje esquematizador, vemos cómo al desplazarse este organismo cultural, incorpora información del entorno y la utiliza para adaptarse a él (una forma adaptarse es por supuesto ser bienvenido por los anteriores habitantes).

 

Retomando el juego de los organismos culturales y las imágenes imaginadas, sería conveniente tener en cuenta el hecho de que no existe práctica cultural aislada. Cada expresión se modifica mutuamente con las otras; se enriquece, cambia o desaparece debido a las otras. Así que es lógico intentar ahora imaginar un gran número de manchas, unas dentro de otras, unas siendo una variación de las otras… cada una expandiéndose o recogiéndose de forma fractal, pero a la vez modificándose mutuamente y de diversas formas, escalas y temporalidades…

 

Y, ahora desde más lejos, observamos este juego en donde intervienen infinidad de participantes, desde placas tecnónicas, palabras y semillas, intentando tener en cuenta la vida planetaria, las culturas humanas, el clima, las dinámicas geológicas… e infinidad de actores que simplemente escapan al lenguaje, cada cual con su complejidad enorme, modificando radicalmente a las otras… Creo que ya no es posible asociar una imagen a esta situación que se da además en todas las escalas y que nunca deja de ocurrir.

 

 

 

Parte IV

 

 

He querido presentar de forma estimulante aspectos del concepto amplio y en actual renovación de las redes. Y, para terminar de trenzar tantos temas de aparente inconexión, presento unas categorías que me servirán para referirme a las redes como sistemas de organización sociales. Propongo tres tipos diferentes de organización social.

 

1.redes inconcientes

 

Son sistemas emergentes en una comunidad de personas. Surgen y se perfeccionan desde las interacciones entre individuos, dando lugar a sistemas de valores compartidos. En esta categoría entran la gran mayoría de manifestaciones culturales, como las mitologías, las músicas o las lenguas. En la mayoría de estos casos no hay personas o instituciones que, bajo un discurso explícito y un mecanismo de control, generen o modifiquen drásticamente estos valores culturales. Por supuesto existen contraejemplos. En el caso de las lenguas podemos pensar en casos en que una lengua ha sido reprimida (muchas veces sin éxito), o, más extraño aun, una lengua ha sido creada de forma conciente (p.ej: el Esperanto). El caso presentado ligeramente en este texto, el de las lenguas criollas, muestra como una red de interacciones sociales puede, en una sola generación humana crear algo tan rico y profundo como una lengua.

 

Los estados con sus instituciones jurídicas, militares, de educación, etc.. representan paradigmas opuestos a la idea de red, especialmente cuando se trata de regímenes, cuando están altamente burocratizados, cuando cierran fronteras... A lo largo de la historia una gran parte de las naciones del mundo ha conocido y conoce la emigración, la trasmigración y la inmigración, dando lugar a intercambios culturales que trascienden las fronteras nacionales. Cabo Verde es un buen ejemplo de un territorio que aunque se erige como estado nación moderno y está aislado por el mar, tiene un flujo cultural transnacional que no se detiene a pesar de poseer una lengua (portugués) y religión (catolicismo) oficiales. Éste y otros interesantes ejemplos muestran cómo ciertas redes de información hacen caso omiso a barreras transnacionales. En el caso de las lenguas, en algunas encuestas, a la pregunta ¿cuántas lenguas hay en el mundo?, la respuesta promedio es de unas 200, el equivalente aproximado al número de naciones. Se tiende a asociar una lengua a cada país. La realidad es otra ya que el número de lenguas llega a unas 5 000 o más–el número desciende drásticamente-. Es así como estructuras de órdenes, intereses y temporalidades diferentes conviven en tensión o no. Las redes, unas más rígidas o más jerarquizadas que otras, se solapan mutuamente.

 

 

2. redes concientes

 

Son sistemas y estructuras impuestos o adheridos de forma explícita. En algunos casos son hermenéuticas en el sentido en que provienen de, o reflejan la interpretación de un texto. Corresponden a estructuras más evidentes, sobre las cuales la población, o al menos una parte de ella, tiene conciencia. De hecho no se les suele considerar redes, ya que de alguna forma representan un paradigma opuesto a los valores de organización a los que se asocia el concepto de red, típicamente la emergencia y la horizontalidad. Es el caso antes mencionado de los estados modernos –en donde se pueden identificar manifiestos textuales de su fundación-, es decir, de su estructura impuesta o auto impuesta.

 

3. redes metaconcientes

 

Una vez el concepto de organización social emergente como red se ha identificado en muchos sectores intelectuales científicos y humanistas, asociándole además una serie de valores positivos o que contrarrestan otros negativos, que pueden además ser llevados a la organización de comunidades, aparece un tipo de red en donde se intenta mantener valores de las redes inconcientes pero de forma conciente. Esta idea es casi paradójica y puede ser caricaturizada por el oximorón ‘espontaneidad producida´. Esa una situación nueva y sin duda, interesante.

 

Este esquema de categorías es en todo caso algo burdo, en general poco útil y lo propongo con el único fin de poder expresar, a continuación, ciertas ideas.

 

Vamos a formar una red: es una frase ya común. Y efectivamente se forman redes en donde sus miembros saben que están formando redes, y utilizan esa palabra con frecuencia. El contexto en donde se replica más veces esta situación es internet, o al menos, en muchos casos, la red formada tendrá una especie de lugar común en alguna página, weblog, lista de correos o similar. Se desea, así lo manifiestan los miembros, que se eviten esquemas jerárquicos. Se espera que emergan ideas, discusiones, relaciones personales y hasta obras de arte de forma no predecible, y debido a una interacción rica y diversa. De alguna forma se intentan crear las condiciones para que emergan expresiones culturales más o menos de la forma indicada en la categoría de redes inconcientes. Se habla entonces de eliminar barreras que evitan el flujo y circulación de conocimientos, barreras que por lo demás se irguieron cuando no existía el paradigma de red como ideal explícito de estructura comunitaria. Son redes que tienen conciencia de sí misma (permítaseme la metonimia), y que se conforman a sí mismas con base en el estereotipo que se tiene de lo que es una red y sus valores positivos asociados.

 

En una situación así el lenguaje se vuelve altamente preformativo: las construcciones verbales en torno al paradigma de red, sus ejemplos, sus metáforas y narrativas asociadas se convierten en sí mismos en la guía determinante para conformar estas estructuras. Es por esto que es el mejor momento para enriquecer lingüísticamente estas ideas, ampliar los conceptos, introducir nuevas perspectivas y encontrar nuevos y diversos ejemplos y comparaciones. Como ya he señalado anteriormente linternet es la idea antonomásica que se tiene de red, internet es la red. Acompañando este factor lingüístico síntomatico hay una percepción generalizada en la cual internet es efectivamente el paradigma más evolucionado de red, (seguido probablemente por la telefonía portátil), las redes de información que dependen de tecnologías avanzadas de comunicación; y, como corolario, es la llegada de ciertas nuevas tecnologías lo que ha brindado la posibilidad de organizar comunidades que operan como redes. La expresión que simboliza esto, popularizada por el sociólogo Manuel Castells, es la de sociedad red, el nombre de la época en la que según él hemos entrado, de la mano de internet.

 

Desde una percepción amplia del concepto de red, no existe cultura o sociedad que no sea red. Lo que ahora es particular en nuestra sociedad es que ciertas estructuras económicas, burocráticas, educativas y también de relación entre personas se basa en una gran parte en una tecnología de red bastante simple. En palabras del propio Castells:

 

“[…] no hace falta explicarlo, porque ya sabemos qué es Internet. Simplemente les recuerdo, para la coherencia de la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces de comunicarse entre ellos. No es otra cosa.” (Manuel Castells, en la lección inaugural del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y el conocimiento, UOC, Barcelona)

 

La percepción optimista de la llegada de un nuevo paradigma tiene doble filo. En clave típicamente modernista se tiende a asimilar la llegada de un nuevo paradigma al derrumbamiento de los anteriores viejos, institucionalizados y obsoletos. Las redes como modelo de comunicación e intercambio de energía, matería y señales no pueden ser vinculadas a una temporalidad ya que se reconocen en diversas escalas espaciales y temporales, en todas las entidades vivas, y, desde el punto de vista cultural en todos los grupos humanos. Si ahora lo vemos, si nos llama la atención y si creemos ver en las cualidades estructurales de aquello que llamamos redes una ideología, esto representa una novedad en nuestro lenguaje, el lenguaje perteneciente a un pequeño sector cultural, y no una novedad en el mundo o de nuestra sociedad.

 

En cambio, si observamos las discusiones que tratan de la relación de los estados ricos y los estados pobres, o desde otro enfoque las culturales occidentales enriquecidas y las demás culturas, desde el punto de vista de las tecnologías de comunicación, el tema principal es el problema de la brecha digital, y de la expansión o no de internet en estas regiones. Es decir, parece que sólo interesa cómo occidente modifica a las culturas y regiones y rara vez se plantea la pregunta en el sentido contrario (siempre se trate de lo que ellos necesitan de nosotros). Es así como en algunos casos hay apuestas éticas y estratégicas en donde los países ricos y tecnificados deben ayudar a los de menor desarrollo enviando tecnología y capacitación.

 

Se da hoy en día un fuerte e interesante debate en términos de las leyes de protección de autoría, la trasmisión horizontal de conocimiento, las barreras que enfrenta y las posibles formas de derrumbarlas o evitarlas, los copyleft, los commons… Hay sin duda respuestas contundentes que operan como estrategias que se resisten o atacan las barreras de la información. Pero si alejamos la mirada un poco vemos que quizá las respuestas están por fuera, ya que sólo en nuestra sociedad altamente tecnificada se observan mecanismos de protección de derechos de autor tan rígidos. En otras culturas el concepto de autor se desvanece, dando lugar a creaciones individuales y colectivas que se desplazan y se recombinan libremente.

 

Si estamos en búsqueda de nuevas formas de narrar estructuras sociales quizá sea un buen momento para asomarse a otros mundos como el biológico, o como el de cada una de las culturas distintas a la nuestra, sobre todo cuando la mayoría de ellas están en riesgo de desaparecer. El diálogo de la cultura digital está en este momento cerrado sobre sí mismo, mirando siempre a su propio ombligo, ovacionando lo que desde adentro se perciben como grandes avances y luchando contra retrocesos que sólo nuestra cultura, altamente tecnológica, conoce. La cultura digital o la cultura de lo digital se celebra a sí misma, onaniza constantemente. Al no encontrar puntos que la aferren a otros suelos, a otras músicas y a otras narrativas se encuentra aislada de las redes complejas de información del mundo, a las mitologías, a la memoria del cuerpo y a todo aquello que se escapa a cualquier sistema de registro exosomático.

 

Para continuar con figuras visuales, al interior y como parte de todos los fenómenos complejos de comunicación que se dan en nuestra cultura se tiende un esqueleto, una estructura algo más rígida pero que hace más evidente los desplazamientos de la información y consolidando la imagen de red. Yo modificaría entonces la expresión sociedad red, por el de sociedad visiblemente red.

 

 

Conclusiones

 

La expresión sociedad red es un pleonasmo. El hombre como animal social se define desde las complejas redes de distintas formas de comunicación en las que está sumergido y contribuye a sostener y dinamizar. Esto abarca cualquier cultura o pluralidad humana.

 

En relación a otras culturas o comunidades humanas, aquella que está conectada a la red digital se diferencia por que en ella es posible evidenciar de forma más simple la estructura red como estructura profunda pero tangible de mediación. A artistas y sociólogos, entre otros, esto les viene muy bien porque pueden operar y analizar los flujos de mensaje de formas inusitadas. La red es más visible.

 

De esto se desprende otra nueva diferencia que marca la conciencia de red, la aparición protagónica del concepto red en el diálogo actual. Formamos una red que se piensa a sí misma en términos de red: una red metaconciente.

 

Finalmente, al modelarnos nosotros mismos, es decir, nuestras relaciones, bajo el paradigma lingüístico -interdisciplinar- de la red, las diversas formas como tratamos, empobrecemos, enriquecemos  o desplazamos este paradigma lingüístico influencia fuertemente las estructuras de relación humanas que estamos replanteando ahora. Es decir, en manos de la comprensión que se tenga del concepto de red, está el futuro de todo aquello que ahora estamos construyendo desde ese paradigma.

 

Es el mejor momento entonces para extender la mirada a todo aquello que nos ofrezca narrativas diversas y novedosas, proveer de riquezas lingüísticas en diálogo en torno a cómo nos relacionaremos internamente y externamente los miembros de múltiples comunidades intercomunicadas. Si ese es el propósito, el peor síntoma es el declive actual de la diversidad biológica, cultural y lingüística.

 

Y es justamente en la increíblemente variada gama de estructuras de red que hay en lo viviente, y en la –todavía es posible decirlo- gran diversidad de formas humanas de relación, que se encuentra esa riqueza. Mirando hacia afuera podremos recordar que el cuerpo tiene memoria y la oralidad larguísimos alcances.

info@acute.cc