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Redes Metaconcientes
por Santiago Ortíz
“Eu não vi capoeira nascer, eu só vi
os mais velhos falar”, cantiga
“Capoeira é um jogo de perguntas e
respostas através de movimentos”, mestre Carlos Xexeu
Parte I
Como
ocurre también con ciertas músicas que nacieron de la emigración
y la inmigración, existe polémica respecto a dónde surgió la Capoeira
(palabra de origen americano tupy-guaraní): ¿África o Brasil? Quizá
el problema esté en la pregunta, tal vez no hay un dónde. La Capoeira,
como muchas de las más ricas expresiones culturales, incluyendo
el nacimiento y la transformación de lenguas, mitos y músicas, surge
del desplazamiento de pueblos, del contacto con otros anfitriones,
del viaje, del cambio, del desplazamiento. Así que una respuesta,
al menos posible, al dilema, es que la Capoeira no nace en uno u
otro lado, en África o Brasil, sino que surge del viaje -forzado
y brutal- de uno al otro.
He
tenido la suerte de presenciar el viaje de regreso: la Capoeira
entrando en África, a Cabo Verde, el país africano –archipiélago
de diez islas- más cercano a Brasil, y por donde pasaron una gran
parte de esclavos en dirección a New Orleáns, las Antillas, Cartagena
(Colombia) y algunos puertos de Brasil…, la capoeira llegó con fuerza
hace unos tres años, de la mano del mestre Carlos Xexeu.
En
este breve período la capoeira, arte marcial y danza a la vez, se
ha consolidado y extendido por lo pronto en la isla de San Vicente.
La practican principalmente niños y adolescentes, algunos entre
ellos de sólo 5 años de edad. Entre los que llevan más de un año
practicándolo algunos tienen un nivel elevado y unos cuantos ya
enseñan (con supervisión del mestre) y serán capoeiras profesionales.
Con el paso de los años este pequeño y pobre país exportará capoeiristas.
Desde
el momento en que vi tantas personas con tan alto nivel practicando
capoeira, y supe que se practicaba desde hacía sólo tres años me
hice la siguiente pregunta de índole general: cómo era posible que
el conocimiento de una sola persona pudiese trasmitirse en tan breve
tiempo, a tanta gente, y con tal profundidad. Un capoeira de nivel
medio (habrá ya unos treinta de ellos en Cabo Verde) sabe, entre
otras cosas:
-un elevado número de ataques y defensas, y los elabora
con gran estilo.
-reconocer a gran velocidad los ataques y las defensas
de un oponente.
-códigos de comportamiento de compañerismo y jerarquías
que se manifiestan especialmente en la roda, el espacio y tiempo
para jogar todos juntos.
-interpretar música,
tocando: pandero, cencerro doble, tambor y berimbau (un instrumento
percutivo y de cuerda), además de saber un gran número de canciones.
Hay que añadir que el orden y la intensidad de la interpretación
depende de códigos sutiles que están en función de las jerarquías
y de los distintos tipos de celebraciones y rodas. EL berimbau “habla”,
dirige a músicos y capoerias en la roda.
-relatos míticos e históricos, historias de mestres
fundadores, y, por supuesto, la historia fundamental de la capoeira:
el arte marcial que se disfrazó de danza -y fue danza- con el cual
los esclavos negros se emanciparon en Brasil. Esta narrativa hace
parte de los nombres de las jerarquías que a su vez se refleja en
el color y trenzado de las cuerdas que los capoeiras llevan al cinto:
escravo, fugitivo, kilombolas, vagante,
liberto.. El capoeria debe ser un buen narrador, saber trasmitir
el alma de su arte, su historia. Ocasionalmente los grupos de capoeira
llevan a cabo una muestra de danza y acrobacia a la vez que narra
y representa esta historia de liberación.
Hay
también hay una gran transformación física y motriz que se manifiesta
en fuerza, elasticidad y rápidos reflejos.
A
simple vista la distribución de expansión del conocimiento parece
que ha seguido un comportamiento de crecimiento tipo exponencial.
De mi experiencia personal, entre otras cosas como profesor, puedo
decir que algo así es excepcional.

clase
nocturna de capoeira en la calle
Éstas
son algunas de las razones, simples aproximaciones, por las que
creo la capoeira se extendió de tal forma en la isla:
Al
tener raíces africanas, la Capoeira resurge más que surge, como
una planta podada que no murió. Estaba, digámoslo así, en la ‘memoria
genética’, en el sentido de que los conocimientos pueden ser trasmitidos
generacionalmente de forma no explícita.
Aquí
en Cabo Verde, como en Brasil, niños sin hogar van gratis a las
aulas de capoeira; el mestre les dedica especial atención (varios
de los grandes mestres fueron meninos da rua). Muchos de
ellos no asisten a la escuela y encuentran así un espacio de socialización,
una práctica, un aprendizaje, etc… a largo plazo esto explica también
la extensión de la capoeira a nivel mundial. Es una “estrategia”
de expansión similar a la de ciertas prácticas e instituciones religiosas;
la palabra estrategia la pongo entre comillas porque, como expresaré
más adelante, puede responder a una operatividad optimizada de forma
no necesariamente conciente.

mestre
Carlos Xexeu con niños capoeiristas
Esta
labor social se refuerza además por mensajes de lucha contra el
SIDA, invitación a los niños a asistir al colegio, representaciones
en las que se reúnen donativos, actividades coordinadas con colegios
e instituciones. Con lo cual esta práctica tiene buena aceptación
general en la comunidad. Hay, por supuesto, un mensaje constante
respecto a que la capoeira no es un arma, no debe promover violencia
(en lemas como “la mejor defensa es evitar el enfrentamiento”).
La
capoeira, especialmente la capoeira Angola, una modalidad más tradicional,
requiere una compenetración física, mental y rítmica entre dos personas.
La atención de cada uno se dirige tanto al propio cuerpo como al
del oponente, que debido a su especularidad se convierte en uno
mismo (esta especularidad se ve reflejada –valga el juego de palabras-
en el hecho de que el mestre imparte el aula de frente, e invita
a la mimesis de movimientos, a hacer con el lado derecho lo que
él con el izquierdo). Una de las bases de esta práctica es que un
capoeira se introduce continuamente en los espacios abiertos que
deja el oponente (hay aquí una ruptura de la mimesis, una anti-simetría),
complementándose el uno al otro de forma repetida y continua. Es
una danza rebozante de sexualidad, en un sentido amplio y sin género.
De esta forma los conocimientos de la capoeira son compartidos,
trasmitidos, de forma profunda al menos en esta escala que abarca
dos personas. La práctica comprende la trasmisión (como en el aprendizaje
de una lengua).
Durante
las clases de capoeira, así como por fuera de ellas, cuando los
estudiantes practican (de noche, en la playa, por ejemplo), los
más avanzados ayudan a los principiantes y a los niños a perfeccionar
movimientos, a agregar nuevos, a evitar algunos errores, a calentar
el cuerpo y estirar… Así, la transmisión adquiere una mayor dimensión.
Poco tiempo después la persona a quien le ayudaron con un movimiento
tendrá el impulso de enseñarlo a otro. Ocurre que algunos capoeiras
no ascienden de jerarquía debido a su buen desempeño, para que puedan
apoyar y enseñar a los compañeros que vienen de jerarquías inferiores.
Esto puede ocurrir por voluntad del mestre o por voluntad del capoeira.
Fenómenos
similares se dan en varias prácticas humanas, este caso está respaldado
por el hecho de que las jerarquías de la capoeira culminan en el
mestre, en aquel que no sólo domina las técnicas sino que domina
la técnica de trasmitir las técnicas. Llegado a cierto nivel los
estudiantes comienzan a volverse profesores, o al menos asistentes
de los profesores. Esta labor no la toman como una actividad paralela
sino central. Puede ser la prueba más importante del capoeira que
ha decidido dedicar su vida a esta práctica. Es común ver capoeiras
de alto nivel acompañando musicalmente una clase que el mestre da
a niños, observando atentamente las técnicas de transmisión de conocimiento.
Estas
técnicas son además sofisticadas, van más allá de la mímesis o imitación.
Comprenden juegos de reflejos y también de asociación y disociación
de reflejos motrices y lingüísticos. En uno de estos juegos hay
que obedecer órdenes que se contradicen con lo que hace el cuerpo
de quien las da. Ocasionalmente hay festejos, como en el último
aniversario de la fundación de la asociación fundada por el mestre
Carlos Xexeu, Libertad de Expresión, en donde hay danzas
y actividades especiales. Una de ellas consiste en tender una gran
tela y proyectar la sombra de capoeiras avanzados jogando o danzando
de forma más libre. Los niños y capoeiras de menor nivel observan
entonces los movimientos en su forma más pura, a través de los contornos,
jugando, por ejemplo a reconocer a sus compañeros por su forma particular
de moverse, danzar y gesticular.
He
comentado algunas de las dinámicas de expansión de conocimiento
desde el interior de la capoeira, ahora me referiré al entorno particular.
En
el caso de Cabo Verde hay varios aspectos que vienen a contribuir
con la facilidad con la que la capoeira ha penetrado. Este pequeño
país no sólo es joven en el sentido moderno –se independizó en 1975-
sino que hace sólo unos pocos siglos que estas islas están pobladas.
El idioma oficial es el portugués, que se utiliza como lengua vehicular,
y la lengua familiar es el criollo cabo verdiano, o mejor, variaciones
de criollo cabo verdiano (varía en cada isla). Es, como otros criollos
que hay en África y en el Caribe, una lengua recién nacida, es decir,
una cultura recién nacida. Las lenguas criollas nacieron como una
necesidad de comunicación entre esclavos a los que se les prohibía
hablar su lengua natal o entre los que hablaban lenguas diferentes
ininteligibles. Se supone que en la primera etapa del surgimiento
de una lengua criolla se genera una estructura de comunicación denominada
pidgin, que es del máximo interés para lingüistas ya que
allí pueden evidenciarse rasgos lingüísticos universales, las bases,
incluso, de toda lengua. A partir de ese momento se empieza a crear
una lengua asimilando estructuras y vocabulario de la lengua de
los amos y de las lenguas de los esclavos. Como ha pasado tan poco
tiempo en la escala temporal de la historia de las lenguas, el criollo
todavía tiene una enorme facilidad para asimilar elementos externos,
lo cual implica o de hecho es lo mismo, las culturas de lenguas
criollas son más abiertas a incorporaciones externas.
La
historia de Cabo Verde, en particular, es en gran parte una compilación
de diferentes pueblos que pasaron y se quedaron o que aportaron
influencias. Por aquí pasaron portugueses, ingleses y españoles
traficando esclavos, de paso o con el ánimo de colonizar. Estos
esclavos venían de toda África, trayendo con ellos una diversidad
genética y cultural enorme. Con el tráfico de esclavos llegaron
por supuesto las naciones europeas ricas del momento y algunas se
mantuvieron presentes por más tiempo. Los franceses, por ejemplo,
tienen aquí una gran influencia cultural, fortalecida por la vecindad
con Senegal. Los senegaleses llegan ahora a vender telas y gafas
para el sol, pero también a enseñar el Wolof y a tocar el
djembé. Políticamente hay una identificación que se generó
con Guinea Bissau en los tiempos en que ambos fraguaban su independencia
de Portugal. Luego hubo acercamientos con países comunistas y participación
de la lucha en Angola, de donde se generó también una relación con
Cuba (muchos cabo verdianos fueron a estudiar allí y volvieron,
y algo similar ocurrió con la entonces Unión Soviética). Geológicamente,
en cambio, la unidad se da con las ilsas Azores y con las islas
Canarias: todas ellas forman la Macaronesia, afloraciones de una
misma formación volcánica; esta identificación parece no tener implicaciones
culturales pero esto puede cambiar, ya que entre sí comparten algunos
grandes retos como la administración del turismo y la protección
de un medio ambiente similar debido a las condiciones geobiológicas.
Los ingleses pasaron en el siglo XX, dejando algunas construcciones
y la afición por el deporte. Los surafricanos construyeron el aeropuerto
internacional de la isla de Sal, mientras que la China comunista
negoció la construcción de grandes edificios gubernamentales a cambio
de alojar presos. Los chinos ahora, como en muchas partes del mundo,
poseen varios comercios -y aquí imponen en gran parte la moda-.
Los portugueses siguen influenciando y dejaron una estructura burocrática
que se mantiene casi intacta. Los italianos comienzan a venir en
mayor número y pronto se construirá una little italy. Por
los puertos pasan marineros gallegos, canarios, escandinavos, tailandeses,
ecuatorianos y de otras partes del mundo. Además de las mornas
y coladeiras, las músicas tradicionales de éstas tierras,
se oye el souk martiniqués y poco a poco se impone también
el hip-hop. En febrero se celebra el carnaval igual que en
Río, y en el cual se baila samba; la influencia brasilera se deja
sentir también con mucha fuerza en la audiencia que tienen sus telenovelas,
y ahora también, en la llegada de la capoeira.
Parte II
Las
descripciones anteriores, un vago ejercicio de aproximaciones sociológicas,
parten por supuesto de una experiencia directa. Como inmediatamente
quedará patente, he hablado de la Capoeira en el contexto de Cabo
Verde con el fin de presentar y tratar algunos temas que se han
convertido en protagonistas en el diálogo de las ciencias y las
humanidades occidentales, pero que muy ocasionalmente se tratan,
de forma explícita, en relación a contextos no occidentales.
La
topología red se ha convertido en un tópico paradigmático de las
formas de organización en todas las ciencias, en las matemáticas,
en los discursos sociales y en las artes.
La red es estructura o patrón protagonista en el diálogo presente
de la cultura occidental. Es un concepto dinámico en el sentido
en que no engloba únicamente un imaginario estático de sistema organizativo
sino que involucra procesos de trasmisión y flujo.
Las
razones por las cuales las redes se han convertido en una metáfora
formal recurrente son varias y se centran en dos pilares:
-El
auge de la biología sobre la física como antonomasia científica,
y, en particular de la genética y los estudios del cerebro.
-El
surgimiento de una estructura de amplio alcance cultural y económico
contenedora y trasmisora de diálogo basada en tecnologías occidentales
de comunicación y almacenamiento y procesos de información: internet.
Ambos
auges resultan interesantes y ameritan cada uno un tratamiento profundo
que aquí no haré. Señalaré simplemente que en torno a estas dos
transformaciones recientes hay un gran número de fenómenos y epifenómenos
que tienden entre sí una red compleja de relaciones.
La
importancia que han adquirido las redes genéticas en los estudios
genéticos, es decir, el enfoque que se da ahora a la interacción
molecular, tiene una resonancia particular en internet en donde
se replican parcialmente las interacciones genéticas con transmisión
de información y búsquedas de segmentos de información genética
en la red, rastreando con aplicaciones bionformáticas servidores
de distintos laboratorios y centros de investigación genética, en
búsqueda de segmentos iguales y compatibles con el ánimo de completar
genomas de especies o información sobre redes genéticas. Si tenemos
en cuenta que hemos entrado en una época en donde el conocimiento
genético puede ser aplicado para modificar organismos genéticamente,
entonces podemos identificar una doble resonancia bidireccional,
una especularidad o comunicación entre estas dos formas de red,
pero también con las redes cerebrales individuales y las redes culturales
de una sociedad cuyos miedos y esperanzas promueven estos estudios
y se nutren de ellos de distintas formas, tocando fuertemente, entre
otras, las redes del lenguaje, lo oral y lo escrito.
Es
así como efectivamente nos encontramos con que hoy en día se habla
y se escribe, más que nunca, sobre redes.
Y
si bien señalo estas redes paradigmáticas, más aun, antonomásicas,
las redes genéticas e internet, elementos relativamente novedosos,
las redes siempre han existido y manifestado en todas las capas,
escalas y contextos de lo físico, lo biológico y lo cultural.
La
razón por la que internet se ha convertido en la metáfora predilecta
de red en términos de trasmisión de información y circulación cultural
no es por que en sí constituya un ejemplo particularmente rico sino
porque constituye un ejemplo particularmente evidente. En internet
los intercambios de información pueden ser identificados de forma
atómica: abro una página, envío un mail, descargo un archivo, modifico
un blog, interactúo con una aplicación….
El
imaginario de red, que tiene asociado un grafo de nodos y relaciones,
simpatiza enormemente con la estructura efectiva de internet, que
finalmente puede ser modelada como un enorme –pero finito- grafo
de nodos y relaciones.
Todo
esto son simplificaciones, necesarias por otro lado para poder anteponer
un punto de partida y entender el concepto de red como algo mucho
más rico y sin duda interesante.
El
siguiente esquema muestra un grafo o esquema de red con algunas
pocas centenas de nodos, con una distribución espacial esférica
y en donde las relaciones se establecen entre nodos cercanos. Es
un esquema de red que incluso para internet resulta tremendamente
simple. Esta imagen, hace unas pocas décadas era básicamente abstracta,
hoy por hoy existe un abanico de posibles contextos que la imagen
nos sugiere.

una esquema de red, ¿qué sugiere?
Uno
de los primeros pasos que se pueden dar para enriquecer el concepto
de red es añadiéndole comportamiento, esto es, teniendo en cuenta
modificaciones en el tiempo. Una red trófica por ejemplo, se puede
pensar inicialmente como un esquema estático: una ecología en donde
se establecen relaciones potenciales alimenticias en donde dos organismos
se relacionan si uno de ellos es alimento potencial del otro. Pero
también es posible activar en el tiempo este tipo de red teniendo
en cuenta por ejemplo dinámicas de poblaciones, en donde de hecho
las extinciones, por poner un caso relativamente simple, modifican
la estructura del grafo.
Asimismo
las redes neuronales, que simulan procesos de aprendizaje, son otro
ejemplo de redes definidas de forma dinámica.
En
el anterior ejemplo hay una estructura (una red estática) que se
mantiene fija en el tiempo, lo cual ya de entrada marca una diferencia
fundamental con el cerebro, que visto como red modifica constantemente
su estructura relacional.
Un
organismo viviente puede ser entendido desde un discurso de red.
No se trata aquí de intentar modelar un esquema estructural, por
demás imposible de realizar. Más bien es interesante basarse en
un lenguaje dinámico propio del paradigma red, para proponer así
un acercamiento distinto al concepto de la vida.
Esto
fue lo que hicieron Humberto Maturana y Francisco Varela,
quienes plantearon una aproximación a lo viviente basada en una
idea de patrón de intercambios de información entre un interior
y un exterior aunque no perfectamente distinguibles ni completamente
estables, acompañado de la capacidad de un auto-mantenimiento (autopoiesis)
de la estructura, o, al menos, de alguna estructura en todo caso
relacional. En su planteamiento, el entorno del organismo tiene
un rol igual de importante que el individuo. El proceso de intercambio
de sustancias y de información es lo que ellos denominaron cognición,
dando a entender así que toda forma de vida es inteligente en el
sentido en que se relaciona de forma compleja con el entorno, como
queda claro en la afirmación: “los sistemas vivos son sistemas cognitivos y el proceso del vivir es un
proceso de cognición. Esta afirmación es valida para todos los organismos,
tengan o no sistema nervioso“ (Maturana, 1970) El
cerebro es un órgano especializado en algunos aspectos de este intercambio,
pero aun en los organismos que no poseen cerebro, la complejidad
del intercambio físico, químico, energético y de patrones organizados
que contienen información, es tan complejo, que se puede pensar
que cualquier organismo vivo es en sí mismo una especie de cerebro,
una entidad cognitiva. El organismo no se define por sus componentes
físico-químicas, porque de hecho éstas no son estables al interior
del organismo como si lo son en un cristal, y porque, más aún, es
más importante para el organismo el intercambio con el entorno de
materia o de energía que la propia materia o energía. Un organismo
es entonces esencialmente un patrón dinámico de organización, una
red, que incluye la capacidad de mantener aspectos de su estructura
intercambiando materia, energía e información con el entorno.
Maturana
y Varela fueron más allá que plantear y desarrollar una nueva mirada
a lo viviente, y desarrollaron un modelo, una máquina abstracta
matemática, que poseía las cualidades principales ya nombradas.
Este artefacto matemático, modelado en un ordenador, es un autómata
celular algo complejo que mantiene una “membrana” semi-estable administrando
flujos de información entre el exterior y el interior definido por
la membrana. Si bien la estructura no es siempre la misma, hay una
cohesión estructural, un automentenimiento, que mantiene sus propiedades
fundamentales. Sin entrar en mucho detalle, basta decir que un autómata
celular es un modelo matemático que se basa en un tipo de red muy
simple: una rejilla, en donde los nodos obedecen a reglas de cambio
de estado en función de los estados de sus nodos vecinos (típicamente
8). El modelo de Maturana y Varela es entonces una red compleja
que emerge desde más simple con reglas de estados simples.
Parte III
Maturana
y Varela plantean un puente entre lo biológico y lo cultural. Hay
muchos otros, por supuesto. Destaco algunos, bien sea por su importancia,
su popularidad o su pertinencia para este texto.
Las
investigaciones que muestran las estrechas e interesantes relaciones
entre la genética humana y las lenguas, definen un campo interdisciplinario
muy útil para el rastreo filogénico biológico y lingüístico.
La reconstrucción de un esquema de nacimiento y mutua influencia
que recopile la historia de las lenguas de la humanidad se coayuda
con la reconstrucción de un esquema de nacimiento y mutua influencia
de los pueblos y de las variedades genéticas humanas.
El
concepto de meme, acuñado por Richard Dawkings en su popular
libro El gen egoísta plantea cómo las ideas se ven sometidas
a procesos de selección, replicación y mutación, y, de forma paralela
a la sugerencia principal de libro, que es que los cuerpos de los
organismos vivos son los vehículos de transporte y eventualmente
de intercambio de los genes -los auténticos replicadores-, las ideas
usan nuestras cabezas para desplazarse y reproducirse.
El
materialismo cultural representado por el conocido antropólogo
Marvin Harris establece correlaciones entre hábitos, economía, tecnología,
producción material y simbólica y entorno, mostrando como la cultura
es útil para descubrir factores de eficicencia en términos de alimentación,
gasto energético y reproducción, es decir, necesidades biológicas.
El
darwinismo social es un enfoque tremendamente impopular
que relaciona cultura y evolución desde un punto de vista neodarwiniana
centrado en las narrativas de lucha y competencia, aplicadas a las
prácticas y –mal entendidas- “razas” humanas. Sus postulados llegaron
a servir como argumentos para el razismo y la eugenesia. Parte de
percepciones preconstruidas de la naturaleza, la evolución por selección
y el hombre. Nombro este ejemplo porque posee un aspecto interesante
sobre el que volveré: puede ocurrir que un proceso típicamente espontáneo
y emergente sea identificado y expresado intelectualmente (en este
caso por la ciencia), y que de ello se desprenda una actitud que
intente, concientemente, promover el mismo proceso al interior de
una comunidad. Es así como a principios del siglo XX, en Estados
Unidos, hubo un proceso de selección artificial humana para la reproducción
basado en interpretaciones de los entonces recientes planteamientos
de la evolución por selección natural. El uso del lenguaje y los
valores asociados adquieren así un peso dramático. Si, por ejemplo,
entendemos que la palabra evolución implica la transición
de un estado peor a otro mejor, las consecuencias de la popularización
de una teoría que trata de la evolución pueden ser radicales. Para
el caso planteado es necesario aclarar que en el contexto de la
vida no hay ninguna aquiescencia ni sustentación biológica por la
cual un organismo sea mejor o peor.
La
antropología ecológica, más reciente y en muchos puntos opuesta
al darwinismo social –y por otro lado próxima a algunas ideologías
feministas-, estudia la relación entre hombre y entorno, y lo hace
desde un punto de vista holístico y de red, evitando el reduccionismo
y centrado en los aspectos relacionales.
Los
pueblos se adaptan al entorno y sus lenguas poseen información profunda
acerca de aspectos ecológicos del entorno con el que cada pueblo
se relaciona. Esta constatación ha dado nacimiento a la ecolingüística,
que estudia y resalta el hecho de que la pérdida de diversidad lingüística
es interdependiente con la pérdida de diversidad biológica.
Desde
hace mucho, sino es que siempre, cultura humana y vida han sido
relacionadas, basta observar la raíz de la palabra cultura (¡y
la raíz de la palabra raíz!).
En
realidad todo proceso cultural interesante puede ser asimilado a
la vida en muchos sentidos, estableciendo un tipo de relación que
es identificar equivalencias estructurales dinámicas, patrones de
comportamiento formalmente comparables. No es necesario una gran
teoría para ello, basta definir un contexto específico en donde
desarrollar metáforas y comparaciones; jugar con el lenguaje.
Para
ejemplificar esto retomaré los temas planteados en la primera parte
del texto, la capoeira y la forma en como ésta se desplaza y reproduce
como conjunto de narrativas y de técnicas.
¿Cuando
escribo una frase cómo la capoeira se desplaza a África a
qué me estoy refiriendo con la capoeira ? Me puedo referir:
al conjunto de personas que la practican; al conjunto de actividades
que se dan en el presente en torno a esta actividad; al conjunto
de actividades actuales e históricas; al conjunto de técnicas de
esta práctica; al conjunto de técnicas y el conjunto de narrativas;
la unión o la intersección de algunos de los conjuntos que acabo
de mencionar… Quizá no es tan necesario especificar, de la misma
forma que en la mayoría de los casos tampoco es necesario ser muy
específico respecto a qué nos referimos cuando hablamos de una persona
en particular (¿a la materia que lo compone?, ¿a su forma habitual
de comportarse?, ¿a como se ha comportado hasta ahora?, ¿a los sucesos
que a esa persona le han ocurrido?, ¿a las fáciles etiquetas que
ubican a esa persona en las estructuras sociales?…). En la misma
línea de reflexión, un proceso cultural, así como un organismo viviente
no son sólo el conjunto de personas inscritas en él, en el primer
caso, y no es sólo el conjunto de moléculas que lo componen, en
el segundo. Tampoco es sólo el desplazamiento de información, en
ambos casos. En uno y otro caso podemos referirnos a un patrón cultural
y a un organismo viviente sin necesidad de establecer límites precisos,
ni practicar reduccionismos intentando identificar las partes componentes.
Imaginemos
un grupo bailarines de ballet practicando una obra. Siempre es posible
innovar y ser creativo en aspectos interpretativos, aún en una práctica
tan tradicional; uno de ellos decide efectivamente innovar utilizando
patines. Lo más probable es que compañeros y profesores no admitan
aquello como ballet clásico y no acepten su incorporación (otras
danzas quizá sí lo hagan). En general ninguno de los participantes
de una práctica cultural tiene a disposición un manual con indicaciones
técnicas al que se deba dirigir para confirmar que el uso de patines
no está incluido en la definición de esa práctica; las personas,
simplemente lo saben, ya que todo valor cultural comprende también
información acerca de sus propios límites, un sistema de cohesión.
Este
sistema puede ser imaginado (en el sentido en que se le puede asociar
una imagen) como una membrana en torno a la práctica cultural. Ahora
bien esta membrana no es rígida, pero evita cambios excesivamente
rápidos que llevarían a la desaparición de la práctica debido a
un pérdida de identidad, una dispersión o confusión lingüística,
y que impedirían transformaciones más lentas que en muchos casos
sofistican los aspectos técnicos de la práctica. Esta membrana no
es aislante. Las expresiones culturales no pueden ser aisladas ya
que de hecho adquieren todo su sentido en la interrelación con las
personas, el medio geográfico, y toda otra expresión cultural. Esta
membrana imaginada opera más bien como mediador de intercambio de
información. De esta forma, en las cercanias de las fronteras de
las expresiones culturales, es decir, en los puntos en donde el
sistema de contingencia entra a operar, se pueden dar interferencias
y mixturas con otras prácticas, recombinaciones y génesis de nuevas
prácticas (del teatro y la música surge la ópera, de la práctica
de un instrumento musical de cuerda surge la práctica del tiro con
arco, o viceversa…). Estos procesos se dan en paralelo con el lenguaje.
Es de hecho el lenguaje el que bautiza y da la bienvenida a una
nueva práctica. La aparición de un nombre que engloba una nueva
práctica puede ser la razón por la cual esa práctica sobreviva.
La
membrana en torno a una expresión cultural opera entonces de forma
muy similar a las descripciones de Maturana y Varela: define a la
vez un interior y un exterior pero media y promueve intercambios
de todo tipo con el contexto en el caso cultural. Para hacer más
evidente la comparación, podemos imaginar también que las moléculas
y átomos, en el caso de un organismo viviente tienen su equivalente
en las personas físicas en el caso de lo que a partir de ahora ya
puedo llamar también organismo cultural. Pasados los meses, en el
caso de un mamífero, los átomo y moléculas son otros; la estructura
organizativa del animal también ha variado pero de forma leve. Pasadas
unas décadas en el caso de una práctica como por ejemplo algún deporte
moderno, el conjunto de personas inscritas también se modificó casi
completamente, mientras que su estructura varió levemente.
(Supongamos
que pueda existir una práctica cultural que comprende como valor
más importante la lucha contra cualquier sistema de contingencia
identificable en su interior. Esto genera entonces un desequilibrio
que lleva a sucesivas rupturas… Con el tiempo, estas sucesivas rupturas
se convertirían en el aspecto evidenciable fundamental de esta práctica,
su sistema de cohesión. Y esto llevaría inexorablemente a una contradicción:
cualquier intento de romper con el sistema de cohesión sólo podría
consolidarlo. Este breve relato puede ser una simplificación de
la historia del arte moderno occidental en el siglo XX, y la situación
asfixiante a la que llegó.)
Tanto
en lo biológico como en lo cultural se pueden identificar organismos
en escalas muy diferentes, para las cuales el lenguaje nos permite
ciertas aproximaciones: la biosfera, una especie, una comunidad,
un individuo, una célula; el arte, la música, el flamenco, una bulería,
un cantante…
Un
organismo cultural hace parte o se intersecta con otros organismos
culturales, además de contener a su vez otros, cada uno con sus
membranas y sus flujos de intercambio, en el sentido planteado.
La
capoeira, por ejemplo, se puede inscribir en parte o completamente
en categorías como por ejemplo: danzas tradicionales, arte marciales
no orientales, prácticas americanas de raíces africanas, cultura
bahiana, rituales de trance de origen africano, deporte, arma, terapia…
Continuando
con un ejercicio de construcción metafórica de imagen en torno a
expresiones culturales como organismos, imaginemos una gran mancha
o plasma: la capoeira. Su geometría es particular: su mayor masa
se ubica por supuesto en Brasil, principalmente en torno a Bahía,
pero en casi todas las demás ciudades brasileras hay también mancha.
Pero también en torno a ciudades de mediana y gran escala en otras
partes del mundo hay mancha. Con lo cual la geometría de este espacio
no es conexa, es un fractal de regiones grandes en torno
a las cuales hay regiones más pequeñas, en torno a las cuales hay
regiones aún más pequeñas… Ahora añadimos la escala temporal a nuestra
imaginación y retrocedemos el tiempo hasta llegar al nacimiento
de la capoeira: vemos como en el proceso esta gran mancha esparramada
se contrae y se va pegando hasta volverse más pequeña y conexa,
y hasta volverse algo así como un punto, quizá del tamaño de una
ronda de personas en torno a una fogata. Ahora volvamos casi al
presente, tres años atrás. Un punto se desprende de la mancha principal,
viaja unos kilómetros en el Atlántico y para en una pequeña isla,
y en tres años se ve como surge allí una nueva mancha que llega
a cubrir toda la isla. Si la textura y color de la mancha expresa
aspectos propios de la práctica cultural en determinadas regiones,
esta nueva y pequeña mancha tendría sus cualidades particulares.
Propongo ahora un ejercicio de proyección, del tipo que realizan
algunos modelos computacionales para predecir comportamientos. Supongamos
que la capoeira se esparcirá con fuerza por toda África, o al menos
en su costa occidental subsahariana. En nuestra película de animación
imaginada veríamos como de la mancha de la isla se desprenderían
otros puntos que llegarían a la costa Africana, en donde esos puntos
se convertirían en manchas que crecerían y de los cuales surgirían
otros puntos, etc…
La
imagen-movimiento que planteo es orgánica y armónica con el imaginario
de lo viviente, sobre todo en su forma de desplazarse y en su replicación,
en la forma en que tiende su manto fractal. La descripción especulativa
de este posible viaje cultural no difiere mucho de cómo el maíz
entró a África desde América, hasta convertirse en una amplia región
en alimento base. Los viajes de los pequeños puntos recuerdan también
las largas travesías de las semillas de árboles envueltas en vainas
helicoidales, o tan ligeras que el viento las arrastra varios kilómetros.
Y
si pensamos en internet, y en su expansión mundial, la metáfora
visual también aplica. En este caso los movimientos, vistos con
lupa de gran aumento, son desplazamientos puntuales (aparición de
nodos) que se representarían como puntos que aparecen y desde los
que se tienden hilos hacia otros puntos. Pero visto a escala global,
el número de puntos e hilos es tan grande que la imagen se percibe
de forma continua y también orgánica (de nuevo la mancha). El número
de nodos y conexiones que existen y que constantemente aparecen
y desaparecen es tan grande que la complejidad de la red ha llegado
a un punto en el que ya no es apropiado pensar en nodos y conexiones
sino en flujos continuos y polimorfos. Sin embargo, si se compara
esta red a la que forman las bacterias a nivel global, intercambiando
información genética (y modificando drásticamente el entorno), la
complejidad de internet resulta nimia desde todo punto de vista.
La cantidad de información (en este caso genética) que las bacterias
hacen circular a nivel planetario supera ya no sólo a internet sino
a toda la trasmisión de información cultural humana. Esta reflexión
resulta más interesante si se tiene en cuenta que la información
genética de un organismo no sólo lo describe a él y el proceso de
su constitución, sino también la relación que éste tiene con el
entorno, algo implícito en ideas antes planteadas, y que los entornos
de las bacterias son increíblemente variados ya que se alojan, entre
otras partes, al interior de una gran cantidad de otros organismos
vivientes –de forma parasitaria o simbiótica-.
Continuando
con las comparaciones entre el comportamiento de organismos culturales
y organismo vivientes, en la descripción de la transmisión de información
en la capoeira resalta el hecho de el ciclo de aprendizaje de conocimientos
culmina con el aprendizaje de técnicas de enseñanza (que incluye
por supuesto la enseñanza de técnicas de enseñanza). Intentando
sintetizar o esquematizar, se trata de una estructura de información,
en donde una parte de esa información es una metodología de la trasmisión
de toda la información. Algo muy parecido podemos comentar de un
organismo viviente, que al interior de una de sus células, o en
su única célula, se alberga una cadena de ADN, que contiene la información
casi siempre completa del organismo, incluyendo el sistema por el
cuál éste trasmitirá esa información o una parte de ella. Para los
dos casos, el cultural como el biológico, esta descripción es excesivamente
esquemática y simplista. Lo importante es entender que estamos ante
sistemas de transmisión de información que se asegura de su continuidad
debido a que el propio sistema de trasmisión está descrito, de algún
modo, al interior de la información.
En
ambos casos:
·
la transmisión de la información modifica la información en mayor
o menor medida. Se da entonces la posibilidad de la aparición de
innovaciones.
·
algunas innovaciones tendrán éxito, serán asimiladas y posteriormente
trasmitidas; otras no.
·
de forma inversa habrá innovaciones en el entorno respecto a entornos
espaciales o temporales distintos. Entonces se dará lugar a arcaísmos,
aspectos que desaparecerán y no serán trasmitidos.
·
la transmisión puede darse diversas veces, dando lugar a una replicación
que tiene la posibilidad de extenderse, de aumentar el número de
células, organismos o personas, según el caso, ´poseedoras´ de la
información.
·
este proceso tiene límites, no hay espacio, materia, o número de
personas infinito, hay límites cuantitativos de contenedores de
información. Esto lleva implícito algún tipo de selección.
·
una comunidad contiene más información que un individuo –podemos
llamar a la información contenida en una comunidad bagaje-.
·
La información entre individuos se recombina, y si se diera el caso
de encontrarse dos comunidades, la información de los dos bagajes
se recombinaría dando lugar a un bagaje más amplio.
·
La recombinación de información da lugar a innovaciones con éxito
y a otras sin éxito.
Creo
que está clara la comparación, se trata de una argumentación que
muestra como puede ser conveniente mostrar algunas expresiones culturales
como estructuras dinámicas equiparables a un ser vivo. Como último
comentario en este sentido, en el relato de la llegada de la capoeira
a Cabo Verde hice hincapié en cómo había un esfuerzo grande de integración
a la comunidad, para no sólo ser aceptada esta nueva práctica sino
vista como algo claramente positivo. Alejando otra vez la mirada
y volviendo al lenguaje esquematizador, vemos cómo al desplazarse
este organismo cultural, incorpora información del entorno y la
utiliza para adaptarse a él (una forma adaptarse es por supuesto
ser bienvenido por los anteriores habitantes).
Retomando
el juego de los organismos culturales y las imágenes imaginadas,
sería conveniente tener en cuenta el hecho de que no existe práctica
cultural aislada. Cada expresión se modifica mutuamente con las
otras; se enriquece, cambia o desaparece debido a las otras. Así
que es lógico intentar ahora imaginar un gran número de manchas,
unas dentro de otras, unas siendo una variación de las otras… cada
una expandiéndose o recogiéndose de forma fractal, pero a
la vez modificándose mutuamente y de diversas formas, escalas y
temporalidades…
Y,
ahora desde más lejos, observamos este juego en donde intervienen
infinidad de participantes, desde placas tecnónicas, palabras y
semillas, intentando tener en cuenta la vida planetaria, las culturas
humanas, el clima, las dinámicas geológicas… e infinidad de actores
que simplemente escapan al lenguaje, cada cual con su complejidad
enorme, modificando radicalmente a las otras… Creo que ya no es
posible asociar una imagen a esta situación que se da además en
todas las escalas y que nunca deja de ocurrir.
Parte IV
He
querido presentar de forma estimulante aspectos del concepto amplio
y en actual renovación de las redes. Y, para terminar de trenzar
tantos temas de aparente inconexión, presento unas categorías que
me servirán para referirme a las redes como sistemas de organización
sociales. Propongo tres tipos diferentes de organización social.
1.redes
inconcientes
Son
sistemas emergentes en una comunidad de personas. Surgen y se perfeccionan
desde las interacciones entre individuos, dando lugar a sistemas
de valores compartidos. En esta categoría entran la gran mayoría
de manifestaciones culturales, como las mitologías, las músicas
o las lenguas. En la mayoría de estos casos no hay personas o instituciones
que, bajo un discurso explícito y un mecanismo de control, generen
o modifiquen drásticamente estos valores culturales. Por supuesto
existen contraejemplos. En el caso de las lenguas podemos pensar
en casos en que una lengua ha sido reprimida (muchas veces sin éxito),
o, más extraño aun, una lengua ha sido creada de forma conciente
(p.ej: el Esperanto). El caso presentado ligeramente en este texto,
el de las lenguas criollas, muestra como una red de interacciones
sociales puede, en una sola generación humana crear algo tan rico
y profundo como una lengua.
Los
estados con sus instituciones jurídicas, militares, de educación,
etc.. representan paradigmas opuestos a la idea de red, especialmente
cuando se trata de regímenes, cuando están altamente burocratizados,
cuando cierran fronteras... A lo largo de la historia una gran parte
de las naciones del mundo ha conocido y conoce la emigración, la
trasmigración y la inmigración, dando lugar a intercambios culturales
que trascienden las fronteras nacionales. Cabo Verde es un buen
ejemplo de un territorio que aunque se erige como estado nación
moderno y está aislado por el mar, tiene un flujo cultural transnacional
que no se detiene a pesar de poseer una lengua (portugués) y religión
(catolicismo) oficiales. Éste y otros interesantes ejemplos muestran
cómo ciertas redes de información hacen caso omiso a barreras transnacionales.
En el caso de las lenguas, en algunas encuestas, a la pregunta ¿cuántas
lenguas hay en el mundo?, la respuesta promedio es de unas 200,
el equivalente aproximado al número de naciones. Se tiende a asociar
una lengua a cada país. La realidad es otra ya que el número de
lenguas llega a unas 5 000 o más–el número desciende drásticamente-.
Es así como estructuras de órdenes, intereses y temporalidades diferentes
conviven en tensión o no. Las redes, unas más rígidas o más jerarquizadas
que otras, se solapan mutuamente.
2.
redes concientes
Son
sistemas y estructuras impuestos o adheridos de forma explícita.
En algunos casos son hermenéuticas en el sentido en que provienen
de, o reflejan la interpretación de un texto. Corresponden a estructuras
más evidentes, sobre las cuales la población, o al menos una parte
de ella, tiene conciencia. De hecho no se les suele considerar redes,
ya que de alguna forma representan un paradigma opuesto a los valores
de organización a los que se asocia el concepto de red, típicamente
la emergencia y la horizontalidad. Es el caso antes mencionado de
los estados modernos –en donde se pueden identificar manifiestos
textuales de su fundación-, es decir, de su estructura impuesta
o auto impuesta.
3.
redes metaconcientes
Una
vez el concepto de organización social emergente como red se ha
identificado en muchos sectores intelectuales científicos y humanistas,
asociándole además una serie de valores positivos o que contrarrestan
otros negativos, que pueden además ser llevados a la organización
de comunidades, aparece un tipo de red en donde se intenta mantener
valores de las redes inconcientes pero de forma conciente. Esta
idea es casi paradójica y puede ser caricaturizada por el oximorón
‘espontaneidad producida´. Esa una situación nueva y sin duda, interesante.
Este
esquema de categorías es en todo caso algo burdo, en general poco
útil y lo propongo con el único fin de poder expresar, a continuación,
ciertas ideas.
Vamos
a formar una red:
es una frase ya común. Y efectivamente se forman redes en donde
sus miembros saben que están formando redes, y utilizan esa palabra
con frecuencia. El contexto en donde se replica más veces esta situación
es internet, o al menos, en muchos casos, la red formada tendrá
una especie de lugar común en alguna página, weblog, lista de correos
o similar. Se desea, así lo manifiestan los miembros, que se eviten
esquemas jerárquicos. Se espera que emergan ideas, discusiones,
relaciones personales y hasta obras de arte de forma no predecible,
y debido a una interacción rica y diversa. De alguna forma se intentan
crear las condiciones para que emergan expresiones culturales más
o menos de la forma indicada en la categoría de redes inconcientes.
Se habla entonces de eliminar barreras que evitan el flujo y circulación
de conocimientos, barreras que por lo demás se irguieron cuando
no existía el paradigma de red como ideal explícito de estructura
comunitaria. Son redes que tienen conciencia de sí misma (permítaseme
la metonimia), y que se conforman a sí mismas con base en el estereotipo
que se tiene de lo que es una red y sus valores positivos asociados.
En
una situación así el lenguaje se vuelve altamente preformativo:
las construcciones verbales en torno al paradigma de red, sus ejemplos,
sus metáforas y narrativas asociadas se convierten en sí mismos
en la guía determinante para conformar estas estructuras. Es por
esto que es el mejor momento para enriquecer lingüísticamente estas
ideas, ampliar los conceptos, introducir nuevas perspectivas y encontrar
nuevos y diversos ejemplos y comparaciones. Como ya he señalado
anteriormente linternet es la idea antonomásica que se tiene de
red, internet es la red. Acompañando este factor lingüístico
síntomatico hay una percepción generalizada en la cual internet
es efectivamente el paradigma más evolucionado de red, (seguido
probablemente por la telefonía portátil), las redes de información
que dependen de tecnologías avanzadas de comunicación; y,
como corolario, es la llegada de ciertas nuevas tecnologías lo que
ha brindado la posibilidad de organizar comunidades que operan como
redes. La expresión que simboliza esto, popularizada por el sociólogo
Manuel Castells, es la de sociedad red, el nombre de la época
en la que según él hemos entrado, de la mano de internet.
Desde
una percepción amplia del concepto de red, no existe cultura o sociedad
que no sea red. Lo que ahora es particular en nuestra sociedad es
que ciertas estructuras económicas, burocráticas, educativas y también
de relación entre personas se basa en una gran parte en una tecnología
de red bastante simple. En palabras del propio Castells:
“[…]
no hace falta explicarlo, porque ya sabemos
qué es Internet. Simplemente les recuerdo, para la coherencia de
la exposición, que se trata de una red de redes de ordenadores capaces
de comunicarse entre ellos. No es otra cosa.” (Manuel Castells, en la lección inaugural
del programa de doctorado sobre la sociedad de la información y
el conocimiento, UOC, Barcelona)
La
percepción optimista de la llegada de un nuevo paradigma tiene doble
filo. En clave típicamente modernista se tiende a asimilar la llegada
de un nuevo paradigma al derrumbamiento de los anteriores viejos,
institucionalizados y obsoletos. Las redes como modelo de comunicación
e intercambio de energía, matería y señales no pueden ser vinculadas
a una temporalidad ya que se reconocen en diversas escalas espaciales
y temporales, en todas las entidades vivas, y, desde el punto de
vista cultural en todos los grupos humanos. Si ahora lo vemos, si
nos llama la atención y si creemos ver en las cualidades estructurales
de aquello que llamamos redes una ideología, esto representa una
novedad en nuestro lenguaje, el lenguaje perteneciente a un pequeño
sector cultural, y no una novedad en el mundo o de nuestra sociedad.
En
cambio, si observamos las discusiones que tratan de la relación
de los estados ricos y los estados pobres, o desde otro enfoque
las culturales occidentales enriquecidas y las demás culturas, desde
el punto de vista de las tecnologías de comunicación, el tema principal
es el problema de la brecha digital, y de la expansión o no de internet
en estas regiones. Es decir, parece que sólo interesa cómo occidente
modifica a las culturas y regiones y rara vez se plantea la pregunta
en el sentido contrario (siempre se trate de lo que ellos
necesitan de nosotros). Es así como en algunos casos hay
apuestas éticas y estratégicas en donde los países ricos y tecnificados
deben ayudar a los de menor desarrollo enviando tecnología y capacitación.
Se
da hoy en día un fuerte e interesante debate en términos de las
leyes de protección de autoría, la trasmisión horizontal de conocimiento,
las barreras que enfrenta y las posibles formas de derrumbarlas
o evitarlas, los copyleft, los commons… Hay sin duda respuestas
contundentes que operan como estrategias que se resisten o atacan
las barreras de la información. Pero si alejamos la mirada un poco
vemos que quizá las respuestas están por fuera, ya que sólo en nuestra
sociedad altamente tecnificada se observan mecanismos de protección
de derechos de autor tan rígidos. En otras culturas el concepto
de autor se desvanece, dando lugar a creaciones individuales y colectivas
que se desplazan y se recombinan libremente.
Si
estamos en búsqueda de nuevas formas de narrar estructuras sociales
quizá sea un buen momento para asomarse a otros mundos como el biológico,
o como el de cada una de las culturas distintas a la nuestra, sobre
todo cuando la mayoría de ellas están en riesgo de desaparecer.
El diálogo de la cultura digital está en este momento cerrado sobre
sí mismo, mirando siempre a su propio ombligo, ovacionando lo que
desde adentro se perciben como grandes avances y luchando contra
retrocesos que sólo nuestra cultura, altamente tecnológica, conoce.
La cultura digital o la cultura de lo digital se celebra a sí misma,
onaniza constantemente. Al no encontrar puntos que la aferren a
otros suelos, a otras músicas y a otras narrativas se encuentra
aislada de las redes complejas de información del mundo, a las mitologías,
a la memoria del cuerpo y a todo aquello que se escapa a cualquier
sistema de registro exosomático.
Para
continuar con figuras visuales, al interior y como parte de todos
los fenómenos complejos de comunicación que se dan en nuestra cultura
se tiende un esqueleto, una estructura algo más rígida pero que
hace más evidente los desplazamientos de la información y consolidando
la imagen de red. Yo modificaría entonces la expresión sociedad
red, por el de sociedad visiblemente red.
Conclusiones
La
expresión sociedad red es un pleonasmo. El hombre como animal
social se define desde las complejas redes de distintas formas de
comunicación en las que está sumergido y contribuye a sostener y
dinamizar. Esto abarca cualquier cultura o pluralidad humana.
En
relación a otras culturas o comunidades humanas, aquella que está
conectada a la red digital se diferencia por que en ella es posible
evidenciar de forma más simple la estructura red como estructura
profunda pero tangible de mediación. A artistas y sociólogos, entre
otros, esto les viene muy bien porque pueden operar y analizar los
flujos de mensaje de formas inusitadas. La red es más visible.
De
esto se desprende otra nueva diferencia que marca la conciencia
de red, la aparición protagónica del concepto red en el diálogo
actual. Formamos una red que se piensa a sí misma en términos de
red: una red metaconciente.
Finalmente,
al modelarnos nosotros mismos, es decir, nuestras relaciones, bajo
el paradigma lingüístico -interdisciplinar- de la red, las diversas
formas como tratamos, empobrecemos, enriquecemos o desplazamos
este paradigma lingüístico influencia fuertemente las estructuras
de relación humanas que estamos replanteando ahora. Es decir, en
manos de la comprensión que se tenga del concepto de red, está el
futuro de todo aquello que ahora estamos construyendo desde ese
paradigma.
Es
el mejor momento entonces para extender la mirada a todo aquello
que nos ofrezca narrativas diversas y novedosas, proveer de riquezas
lingüísticas en diálogo en torno a cómo nos relacionaremos internamente
y externamente los miembros de múltiples comunidades intercomunicadas.
Si ese es el propósito, el peor síntoma es el declive actual de
la diversidad biológica, cultural y lingüística.
Y
es justamente en la increíblemente variada gama de estructuras de
red que hay en lo viviente, y en la –todavía es posible decirlo-
gran diversidad de formas humanas de relación, que se encuentra
esa riqueza. Mirando hacia afuera podremos recordar que el cuerpo
tiene memoria y la oralidad larguísimos alcances. |